Los niños han dejado de corretear por la calle y han ocupado sus sillas. Entre sus manos una bolsa vacía pero llena de ilusiones esperando llenarla también de caramelos. Nos envuelve el sonido sordo de los tambores que como si de un diálogo se tratase, callan un momento. La voz grave de una bocina se deja sentir por dos veces, tras un instante de silencio, surge de entre un corro de capas y capirotes el agudo y brillante sonar de los clarines interpretando “Los Puntos”. Un redoble de los tambores nos aproxima esta vez al sonido más entrañable, íntimo e identificativo de la Semana Santa, es la voz dulce de las bocinas gemelas, el toque conocido como “los carricos” que cualquier oriolano es capaz de tararear.

¡Ya está aquí la Convocatoria!

Y con ella se abre el diverso abanico de sensaciones y emociones que proporciona vivir la Semana Santa de Orihuela. Aquí recorrerán las calles de nuestra historia, historia de una ciudad milenaria, universitaria, capital de diócesis desde 1564, y de una arraigada religiosidad que les transportará a la segunda mitad del S. XVI, cuando aparecen las primeras referencias de lo que es hoy, una Semana Santa surgida entre los muros de la Capilla del Loreto.

Paseando por estas viejas calles y plazas salpicadas de torres, hoy remozadas y adaptadas al momento actual, entre palacios y casas señoriales que han resistido el paso de los años, es seguro que se van sorprender y se agudizarán todos sus sentidos.

El aire fresco de las noches de primavera les traerá el perfume del azahar mezclado con el de incienso, el de la huerta cercana, el de las monas del horno del Obispo; les invadirá una amalgama de delicados aromas procedentes del Santuario de Ntra. Sra. de Monserrate donde hacen estación la mayoría de los pasos que escenifican en las calles la Pasión de Jesús en la Procesión General de Viernes Santo.

Pero antes, cada día de la semana harán sus desfiles procesionales las catorce cofradías, hermandades y mayordomías que componen esta singular y única Semana Santa: las Mayordomías de la Orden Franciscana Seglar y de los Dolores, las Cofradías de la Flagelación, la Samaritana, el Ecce-Homo, el Perdón, la Cena, el Lavatorio, las Hermandades del Cristo de Zalamea, el Prendimiento, el Silencio, la Buena Muerte, la Sociedad Compañía de Armados. La ciudad viste cada día diferentes colores, matices y devociones que muestran la diversidad de este acontecimiento que rememoramos cada primavera.

La tarde del Sábado Santo tiene lugar la Procesión del Santo Entierro de Cristo, organizada exclusivamente por el Excmo. Ayuntamiento y presidida por el Caballero Cubierto, ancestral privilegio otorgado por el papa Paulo V de pasar por el interior de la Catedral cubierto con chistera. En el cortejo desfila el original paso de La Cruz de los labradores conocida como “La Diablesa” catalogado como el más original de los pasos procesionales.

Finalmente la madrugada de Domingo de Resurrección es la Hermandad de la Resurrección la encargada de anunciar la nueva que Cristo ha resucitado en un desfile que se celebra tras la misa, la suelta de globos, el disparo de fuegos artificiales y en el que los niños reparten monas con chocolate.

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